“No somos Haití… Somos República Dominicana”

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No cabe duda de que existe un interés colectivo de poner fin a nuestras divisiones, fronteras, indiferencia, discriminación, nacionalismo, ya sea por medio de revoluciones violentas, protestas pacíficas o de las aparentes inocentes actividades de la “sociedad civil”.

Aunque ciertos métodos varían en toda nuestra sociedad hay un constante enfoque hacia herramientas de ayuda humanitarias, como las ONGs, que sirven para las cooperaciones comunitarias.

Las ONGs aparecen en el escenario social e internacional a principio del siglo XX. Han demostrado que han servido de gran ayuda a las causas humanitarias por todo el mundo, pero lamentablemente se han convertido en instrumentos de subversión social y política por parte de intereses foráneos que la promocionan y financian.

No es mi objetivo restar importancia a los aportes de las ONGs, ni satanizarlas a todas por el comportamiento de muchas de ellas. Pero esto no implica tampoco que no seamos capaces de analizar con lucidez las aristas que envuelven.

Vemos claramente su importancia en nuestro paisaje internacional de “ayudas humanitarias” por parte de estos organismos realizando una vasta tareas en beneficio de los seres humanos. Sin embargo, estos organismos están siendo utilizados como instrumentos de política exterior y dominio económico por fuerzas políticas y económicas foráneas.

Se presentan como entes independientes de los estados y de intereses económicos. Pero la realidad es que reciben cada día ayuda de gobiernos y empresas internacionales por medio de sus instrumentos “proxies”: USAID, NED, Freedom House, PNUD, CIDH.

El trabajo de la USAID  en Venezuela ha protagonizado la profundización de la subversión contrarrevolucionaria en el país. USAID ha dado más de 11.575.509.00 dólares a estos 360 grupos y proyectos en Venezuela bajo el programa, “Venezuela: Inciativas para la Construcción de Confianza” (Léase, USAID Subversión Silenciosa, Eva Golinder).

La USAID también financia a los partidos partidos políticos de la oposición, como Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, COPEI, MAS, entre otros, através de los brazos internacionales de los partidos estadounidenses: el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Democrático Nacional (NDI). Desde el año 2002, más de siete millones de dólares han sido invertidos en la “asistencia técnica” a estos partidos opositores en Venezuela por parte de la USAID junto con IRI y NDI. (Léase, USAID Subversión Silenciosa, Eva Golinder).

Pero Venezuela no es el único blanco de la subversión e injerencia estadounidense através de la USAID y su millones de dólares en financiamiento a movimientos opositores. En marzo del 2004, la USAID abrió otra Oficina hacia las inciativas de una transición (OTI) en Bolivia, para supuestamente ayudar “reducir las tensiones en zonas de conflicto social y apoyar al país con la preparación de los eventos electorales.” En este caso, la USAID contrató a la empresa estadounidense, Casals & Associates, Inc. (C&A) para manejar los más de 13.3 millones de dólares que ya han otorgado a 379 organizaciones, partidos políticos y proyectos en Bolivia. (Léase, USAID Subversión Silenciosa, Eva Golinder).

En Bolivia, la USAID-OTI ha enfocado sus esfuerzos para combatir e influir sobre la Asamblea Constituyente, y el separatismo de las regiones ricas en recursos naturales, como Santa Cruz y Cochabamba. (Léase, Injerencia de USAID en las elecciones de Venezuela, Eva Golinder).

En República Dominicana la USAID tiene dentro de su esfera de influencia y poder a instutuciones como Participación Ciudadana, varias universidades (entre ellas UNIBE), y un enjambre de ONGs por medio de “El programa de apoyo al fortalecimientos de la democracia en República Dominicana”.

Aunque este programa haya sido “concluído” ellos mantienen en background el apoyo indirecto hacia estas ONGs!

En enero de 2010 se actualiza la constitución dominicana. Antes de aprobarse esta constitución se ofrecía automáticamente la nacionalidad y cuidadanía a cualquier persona nacida en nuestro país. Pero luego de enero de 2010 se le otorgaría a aquellos nacidos en territorio dominicanos a los que tengan al menos un padre o madre de sangre dominicana y el padre o la madre extranjero fuese un residente “legal”.

El pasado 26 de Septiembre de 2013 el Tribunal Constitucional rectificó con la sentencia lo que dice la constitución dominicana de 2010.

Esto ha ocasionado un conflicto de ideas por parte de ONGs nacionales e internacionales, ONU, Participación Ciudadana, CIDH y demás. Han llevado hasta tal punto en llevar esta decisión del Tribunal al plano internacional, satanizando a la República Dominicana; y hasta han declarado abiertamente que “Todos somos Haití”.

Hay que analizar esto bajo distintos puntos: Jurídico, soberano y geopolítico.

En lo jurídico muchos especialistas y consultores de leyes constitucionales han tenido disversos puntos de vista: Unos dicen que esto podría retirar a decenas de miles de personas la nacionalidad dominicana, y otros, como el jurista Ramón Antonio (Negro) Veras, que dice según la Constitución del 2010 son dominicanos haitianos que residían antes.

En lo soberano, todo país del mundo goza de soberanía y leyes. Por ende, a todos nos conscierne proteger y defender nuestra soberanía.

En el plano geopolítico, todo esto se trata de colapsar el estado-nación. No dudemos que hayan intereses exteriores que quieran usar al pueblo haitiano como caballo de troya para llevar a cabo sus operaciones de injerencia y subversión para enfrentar dos culturas, y aplicar la estrategía: Problema-Reacción-Solución.

El gran desafío de todas estas asociaciones humanitarias catalogadas bajo la denominación de ONGs — es decir Organizaciones No Gubernamentales— es la de lograr tener su propia autonomía económica y financiera que las blinde de guardar una independencia objetiva y soberana al momento de posicionarse como mediador o ente auxiliador en un conflicto social, en una guerra, en una catástrofe natural. Pero generalmente ninguna cuenta con esa independencia o autonomía financiera. (Léase, Los humanitarios que justifican la guerra, Mikel Itulain)

Las ONGs son hoy en día grandes estructuras, con cientos de empleados, locales, y todo esto tiene un precio —a pesar de los benévolos que trabajan — y sólo pueden existir gracias a la ayuda financiera indispensable de ciertos podere estatales o empresariales que han comprendido la gran utilidad de controlar o dirigir de cierta manera estas herramientas humanitarias, muchas veces instrumentalizadas. (Léase, Los humanitarios que justifican la guerra, Mikel Itulain)

“No somos Haití”. Haití es un país independiente.

“Somos todos seres humanos” Pero nos han programado el nacionalismo en nuestra consciencia lo que ha hecho que nos dividamos toda la humanidad dentro de nuestra herencia común: El planeta tierra.

Hay que abrir nuestras fronteras y unir al mundo; pero mientras todos los países tengan sus leyes y soberanías, y cerradas sus fronteras con sus normas blindadas: “Yo voy a defender mi soberanía contra injerencia extranjera”!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios sobre ““No somos Haití… Somos República Dominicana”

  1. Me siento muy orgullosa como Dominicana q soy q todavia en nuestra juventud hay personas como tu q les duele nuestro pais VIVA LA PATRIA DE DUARTE, SANCHEZ Y MELLA …

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